¿En dónde está tu seguridad?

"Aunque tengas graves problemas, yo siempre estaré contigo; cruzarás ríos y no te ahogarás, caminarás en el fuego y no te quemarás porque yo soy tu Dios y te pondré a salvo." Isaías 43:2-3 TLA


Mi papá cumplió 80 años en medio de la #pandemia de #COVID19. Los últimos 15 años hemos estado separados físicamente de él, aunque en realidad, estuvimos desconectados de él mucho más tiempo que eso.


Él fue víctima de un herencia de violencia, infidelidad, maltrato, rechazo y abandono; y como muchos de nosotros, repitió estos defectos e inconscientemente los replicó en sus hijos.


Hace unos años, el día del cumpleaños de mi papá, mi hermano desapareció, y por poco más de 24 horas no supimos señal de él.


Mi hermano, así como yo, hemos sido testigos de esa herencia que afortunadamente hemos aprendido a rechazar día a día. Por unas horas, volví a sentir como cuando niño, esa sensación de separación, esa incertidumbre de no saber si volverías a ver a dos de las personas que más amas, ese sentimiento de impotencia por no saber si esta vez sí sería la "última vez".


Como en los últimos 27 de julio, desde que me reconcilié con él, hablo con mi papá para felicitarlo y sé que, por su edad y estado físico consecuencia de su estilo de vida quizás esta sea la última vez que escuche su voz; ese día, además de felicitarlo, le pedí un favor - ayúdame a encontrar a mi hermano - le dije.


Que desafortunada conversación para ser recordada como la última vez que hablé con él, no? A pesar de su forma de ser, como en todas las veces en que me vi en peligro y que pedí su ayuda, mi papá no tardó ni un instante en mover los recursos que tenía a la mano para poder encontrar a su hijo.


Hoy quisiera preguntarte, ¿en dónde está tu seguridad?, ¿en dónde está tu esperanza? Cuando todo parece terminar, cuando parece no haber salida o solución, cuando la muerte y la tristeza te inundan, cuando el rechazo y el desprecio de los que amas te hunden en la más profunda depresión. ¿Dónde están tu esperanza y seguridad?


Puedes vivir sin alimento por meses, sin agua nos cuantos días, e incluso sin aire por unos minutos, pero sin esperanza estás perdido.


Dios puede ser tu seguridad y tu esperanza ya que "nos ha hecho nacer de nuevo, y nos ha dado una vida con esperanza. Esto lo ha hecho Dios por su gran amor hacia nosotros… cuando resucitó a Jesucristo de entre los muertos… Lo que nos ha prometido no puede destruirse ni mancharse, ni marchitarse." (1 Pedro 1:3,4 TLA)


Ese día, ninguna novena, o versículo bíblico, o alguna frase de mi pastor favorito podía tranquilizarme, así que una solo oración salió de mi boca: "por favor, devuélveme a mi hermano". "Dios mío, no me dejes solo; no me abandones; ¡tú eres mi salvador! Mis padres podrán abandonarme, pero tú me adoptarás como hijo." (Salmos 27:9-10 TLA)


Esta es la esperanza que tenemos, que Dios siempre nos tomará como sus hijos amados. Ese día, y a pesar del pasado que viví con mi papá, recibí el mejor ejemplo de lo que hace Dios con nosotros. No importa que tan desconectado estés de tu Padre, desde hace cuando estés enojado con Él, o cuándo fue tu última vez a su lado, tu Padre Celestial siempre estará dispuesto a ayudarte a encontrarte a ti mismo y a encontrar a los que amas.


Mi papá terrenal me enseño eso ese día. Gracias a Dios, mi hermano apreció y hoy, después de varios días mi papá sigue cumpliendo años, y sé que esa "última vez" llegará cuando tenga que llegar, pero ahora entiendo que Dios está en control de todo.


Piensa en esto:


Quizás pienses que has perdido la esperanza, que no tienes un propósito. Dios puede devolvértelo, solo tienes que conectarte con Él otra vez.


¿Cuándo fue esa "ultima vez" que más recuerdas?

Aun cuando es persona ya no esté físicamente reconéctate con el otra vez, el perdón es una de las herramientas más poderosas para recuperar la esperanza y tu propósito.






 

Toma la decisión más importante de tu vida, comienza con el perdón. Conoce más aquí:



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