Hemos salido de peores…

“Cuando pases por aguas profundas, yo estaré contigo. Cuando pases por ríos de dificultad, no te ahogarás. Cuando pases por el fuego de la opresión, no te quemarás; las llamas no te consumirán. Pues yo soy el Señor, tu Dios..." (Is. 43:2-3 NTV)


Fue hace poco que comencé a hacerme el hábito de correr al menos una vez por semana, según yo, por salud. Debo reconocer que al principio lo hacía más por imitación que por gusto, la verdad es que para alguien que nunca hizo nada de ejercicio en su juventud, correr, resultaba más una actividad de locos y un total sinsentido.


Recuerdo que mi primer vuelta al parque apenas alcancé a terminarla, la siguiente la hice caminando y cuando terminé, lógicamente, pensé que nunca lo volvería intentar pero finalmente, heme aquí volviendo a intentar una y otra vez, al menos hoy aguanto más de 6 kilómetros y eso ya es mucho para mí.



Saber reconocer mis propios límites y miedos me ha ayudado a domarlos y vencerlos, hoy reconozco cuál es mi lugar y no intento imitar a nadie, sé que tiene un propósito específico para mí y que los resultados están más allá de lo que puedo ver ahora. Mis prioridades y motivos han cambiado y hoy he comenzado a poner orden mi vida.


¿Cuántas veces has pensado “no lo lograré”, "ahora sí que toqué fondo", "ahora sí no tengo solución"?. Si hicieras un recuento de tus días, ¿en cuántos de ellos has estado en situaciones extremas de las que creíste no saldrías adelante?


Y si miraras atrás e hicieras una lista de todas las desgracias que has pasado, y sigues aquí, no pensarías que "vivir en la desgracia" se ha vuelto tu estado habitual?


Cuando el cansancio me invade y no quisiera levantarme, e invento pretextos para correr poquito, escucho la voz de mi esposa diciendo "hay que exigirle al cuerpo", y que razón tiene, porque por mucho que sea nuestro temor a sentir el dolor en las piernas, el cansancio acumulado, la sensación de hormigueo y ardor en el cuerpo, la recompensa de pasar por todo eso siempre será mucho más grande y valiosa.


Siempre que el miedo te domine recuerda que "cuando pases por aguas profundas, Dios estará contigo. Cuando pases por ríos de dificultad, no te ahogarás. Cuando pases por el fuego de la opresión, no te quemarás; las llamas no te consumirán. Pues él es el Señor, tu Dios" (Is. 43:2-3 NTV).


A decir verdad, la vida es así; siempre tendremos retos y situaciones muy complicadas que resolver y por las que estaremos obligados a caminar pero recuerda que, ante todo, tenemos un mandato, Dios te dice Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas”. (Josué 1:9 NVI).


Al final del día, cuando revises tu lista, te darás cuenta de que Hemos salido de peores…


Piensa en esto.


¿Cuál ha sido el momento más difícil de tu vida? ¿estás atravesándolo justo ahora? Sabes? ningún ejercicio físico es efectivo si no va acompañado del dolor, verdad?; sin embargo, en el campo espiritual no necesitas permanecer en dolor para volverte fuerte, al contrario, necesitas abandonar el dolor para poder esforzarte y entonces sí fortalecerte.


Puedes abandonar ese dolor en manos de Dios y Él te fortalecerá.





Platiquemos de esto, no estás solo; escríbeme a iglesia.retorno@gmail.com


 

¿Estás en problemas? Quizás te interese saber cuál el tipo de oración que Dios contesta; puedes ver el mensaje completo aquí:






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